jueves, 29 de mayo de 2014

Capítulo dieciocho: Rota.

Hoy también te escribo a ti, te escribo sin escribirte a ti mientras escucho en los cascos la banda sonora de mi película favorita, perdón, de nuestra película favorita. Es que, desde que no estás, no pienso en un nosotros. Y perdona si suena egoísta éso de pensar sólo en mí. Te escribo para desahogarme, para tener a alguien a quien contarle mis cosas, lo que estoy viviendo, ésta película de terror que parece no tener fin. Sé que te prometí no volver a hacerlo, sé que te prometí quererme un poquito más, pero es imposible, no sin ti aquí para controlar que no recaiga, no sin tenerte a ti para sujetarme cuando estoy a punto de caer. Tus manos, ésas manos que echo demasiado de menos. Y perdóname, sé que te prometí no rendirme nunca, pero el curso está pasando demasiado rápido. Estamos a final del primer trimestre ya, y los exámenes finales se acercan, y voy a volver a suspender, porque si no estás tú ya no hay éxitos. Hoy hace dos meses desde la última vez que nos vimos, y no te imaginas cuánto ha cambiado todo. ¿Me dejas explicártelo, por favor?
Sandra desapareció sin despedirse de nadie, y es así, la que era mi mejor amiga desapareció, y ahora en el cuerpo de Sandra habita un monstruo sin corazón, un monstruo que se dedica a ignorarme, humillarme, insultarme o que simplemente me mira mal cuando me cambio la camiseta en el vestuario a su lado después de clase de gimnasia. Sandra, mi mejor amiga. Te hablé de ella una vez, y tú mismo comprobaste cuánto la quería. Creo que me mira mal porque éste verano he cogido demasiados kilos. Ya no soy la niñita que pesaba 42 kilos, no. Mi peso ronda los 45 ahora, y estoy empezando a tener culo y barriga. Ángela y yo apenas hemos hablado durante todo el curso, un par de veces quizás, y porque era estrictamente necesario, creo que piensa que soy demasiado rara. Seguro que Sandra no le ha hablado de mí, seguro que ha hecho como si no me conociera, pero me conoce, o me conocía, porque se acabaron las quedadas nocturnas, los mensajes de texto hasta las tantas, las fiestas de pijama, todo, nuestra amistad está más que acabada. Y perdona si te prometí nunca rendirme, nunca volver a cortarme, pero ésta vez lo necesitaba de verdad, necesitaba la libertad, lo relajada que te quedas cuando te cortas, el liberarme de tanta tensión que me agobia, que me mata cada día más, ¿y qué más da? sólo han sido un par de cortes en la muñeca izquierda. Nada profundos, lo prometo. 
A la que sí que he vuelto a ver es a Chombi, digo Julia. Ahora estudia conmigo, y nos pasamos el tiempo juntas, en silencio, porque ya no quedan palabras, ya no queda nada que decir. Por otro lado, ha aparecido alguien, un chico, y aún no quiero revelarte su identidad porque ni siquiera yo me creo que él se haya fijado en el desastre que soy ahora. Solo sé que, para variar el otro día me recordó a ti, me acordé de ti, y en ése momento, perdí la sonrisa. Siempre que pienso en ti me pasa. Él no conoce nada de ti, no sabe que exististe, que puedo llegar a sentir tanto. Sabe de mis cortes, no las razones, y el otro día tuvimos una conversación en el parque en el que siempre nos vemos que hizo que pensara en ti.

-He visto tus muñecas, ¿qué te ocurre?- Me pregunta él, serio.
Estamos sentados cada uno en un columpio, muy cerca el uno del otro.
-Supongo que estoy demasiado rota.- Respondo, seria.
-¿Y no hay quien te arregle?
-No, supongo que ya no.
-¿Pero qué te se pasa por la cabeza para cortarte así?
-Desaparecer.
-Prométeme que no volverás a hacerlo.
-Una vez me lo hizo prometer alguien muy importante para mi y cuando ésa persona se fue, recaí.
-Yo no me voy a ir a ninguna parte, lo prometo. Pero te tienes que cuidar, que querer. Si tú no te quieres, yo no puedo hacerlo, pequeña.
-Es... Mi físico.- Respondo a punto de romper a llorar.
-¿Qué le ocurre a tu físico? A mí me gustas y lo sabes.

Te quiero, quería recordártelo. Te quiero muchísimo, aunque ya no estés. Y las cosas están avanzando demasiado rápido, así que vuelve a mi vida, vuelve a mi vida antes de que alguien más aparezca, cariño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario