viernes, 9 de mayo de 2014

Capítulo trece: El sueño.

De aquella noche, recuerdo el sueño que tuve. Soñaba con una desconocida que miraba a mi hermano con los ojos llenos de lágrimas, rojísimos. Estaban en el banco de las despedidas, y actuaban como si yo no estuviera. 
-¿Pero por qué... David... por qué?- Preguntaba la chica desesperada.
-Lo siento.- Se disculpaba mi hermano.
-Es que no lo entiendo. Te esperé durante meses.
-Lo siento.
-No aproveché este tiempo para conocer a alguien. Te estuve esperando porque creía que aún estábamos juntos.
De repente, en el sueño, también aparecía Rocío.
Se sentaba entre mi hermano y la desconocida, miraba con aire de superioridad a la desconocida, y le daba un beso en los labios a mi hermano.
-¿Es ella?- Preguntaba la chica.
Mi hermano asentía.
-No puede ser...- Murmuraba la chica.
Y Rocío cogía de la mano a mi hermano y se alejaba con él.
La desconocida se quedaba llorando en silencio.
De repente gritaba "¡Cuidado, David!". y veía a mi hermano, embestido por un coche que se daba a la fuga.
Y en ése momento me desperté, toda sudada.
Aún no había amanecido y alguien llamaba a la puerta.
Mi hermano. 
Bajé las escaleras rápidamente, y abrí la puerta.
Por suerte, cuando llegué no cerré la puerta de la valla con llave.

-Llevo como media hora intentando que te despiertes y me abras.- Me dice mi hermano, enfadado.
Yo le abrazo con fuerza, a punto de llorar, entonces veo a Rocío detrás de él.
-¿Lo has acompañado tú?- Le pregunto, separándome de mi hermano.
Ella asiente con la cabeza.
La furgoneta también está ahí, en el mismo sitio donde la cogimos.
-¿Cómo te las has apañado para traer la furgoneta y tu moto para volver?
-Tu hermano hace un rato estaba bastante mal. Tuvimos que acostarlo en los asientos traseros de la furgoneta. Yo conducía la furgoneta, y Rocío iba en la moto detrás nuestra.- Responde Aitor, que aparece por detrás de Rocío.
-¿Cómo habéis sabido llegar hasta aquí?- Pregunto, impresionada.
-Te lo dije en el mercado cuando te conocí, Celia: soy hijo de Alberto.- Responde Aitor, poniéndose el casco de la moto.
Yo no digo nada, porque no sé si habla enserio o miente. ¿Pero cómo si no ha conseguido llegar hasta aquí?
Rocío se coloca también el casco, y se sube a la moto.
Aitor hace lo mismo, subiéndose detrás de ella.
Los dos se despiden de nosotros con la mano y se alejan.


No hay comentarios:

Publicar un comentario