domingo, 4 de mayo de 2014

Capítulo diez: Maletas.

Hoy, pensando en mi pasado, he llegado a una teoría... Bueno, en realidad a dos. La primera es que parece que nunca voy a acabar de contarte lo que ocurrió en la fiesta, que en realidad es uno de los múltiples comienzos de aquel verano (y te prometo que de hoy no pasa). La segunda habla sobre las decepciones, sobre la aceptación. Creo haber leído en algún lado algo que quería decir que cuanto más formado estés como persona, cuanto mejor sepas quién eres, cómo eres y qué (o a quién) quieres en tu vida, menos te dolerá el estado de decepción que ésa persona te ha provocado. Así como hay personas que aparecen de golpe en tu vida y se convierten en todo, las hay más invisibles, más de poquito a poco, pero sea como sea, a la velocidad a la que vaya todo, ésa persona en cuestión acaba siendo insustituible para ti. Y tú, tú eres una persona más. Mucho "mataría por ti" y a la hora de la verdad, no matan a una mosca. Y no digo que ésas personas no hayan hecho nada por ti en éste tiempo, es sólo que de un momento a otro te han decepcionado, te has sentido perdido, y todo por una estupidez. ¿Qué base tiene dejar de quedar con alguien que tan importante es para ti porque no le interesan los temas de los que generalmente hablas? La vida sería más fácil con personas que te digan "Oye, Celia, ¿puedes callarte un rato? Me estás taladrando la cabeza tanto hablar sobre ésto". La vida sería más fácil con gente tan fuerte, tan formada, tan segura de sí misma que no le importase perder a personas que lo significaron todo, porque es cierto, nadie debería de tener el privilegio de hundirte, de convertirse en la razón de tu vida, en tu confidente, ¿pero qué más da? Ya he estado hundida demasiado tiempo y he comprendido que yo no soy de ése tipo de personas que pueden hacerse la fuerte. Así que perdonadme si cada vez que alguien se va de mi vida derramo cientos de lágrimas mientras me elaboro otra coraza que me proteja para cuando el resto de gente siga yéndose. Y es que en el fondo somos éso, ¿sabes? Maletas de viajeros. Cada uno acabaremos en una parte distinta del mundo. Unas maletas más bonitas cargadas de billetes, otras preciosas vacías por dentro, y otras horribles con joyas dentro. Éso somos, y nuestro destino está en X sitio, y a veces nos tenemos que separar de aquella maleta que tanto nos gustaba porque ésa maleta busca Y cosa en la vida, y tú no puedes dárselo. Y así será como maletas que antes no podían separarse ni por un segundo, y aún guardadas debajo de la misma cama, acaben tan a centímetros que separen como kilómetros. 
En aquella playa, aquella noche, éramos demasiadas maletas las que estábamos juntas, a partir de ahí la mayoría seríamos tan inseparables que, como todo en ésta vida, nos acabaríamos separando.

-¿Bebéis?- Nos pregunta Rocío tendiéndonos un par de vasos de plástico a mi hermano y a mí.
Nosotros los aceptamos.
La noche comienza con vodka y cola.
Yo me siento en la arena, un poco apartada del resto, junto a mi hermano, entonces aparece Rocío de nuevo. Le tiende la mano a mi hermano, y él sin decir nada la acepta, se levanta sin soltarse de ella, y ambos comienzan a caminar por la arena, uno al lado del otro, hasta que se pierden en la oscuridad de la playa.
Y aquí me quedo, sola, con un vaso de vodka a medio beber.
Y alguien se sienta a mi lado, sin duda espero que sea Aitor, pero no es así.
-¿Os ha traído vuestro tío a la fiesta?- Es lo primero que me pregunta.
-No, mi hermano en su furgoneta.- Respondo rápidamente.
-Tu hermano no debería de conducir ésta noche de camino a casa. Ha bebido, es peligroso.
Me sorprende que ése chico se preocupe por mí.
-David controla, no te preocupes.- Respondo.
-¿Por qué no vienes en la moto conmigo?- Me propone, con una media sonrisa.
-No soy de las que se montan en la moto de un tío al que acaban de conocer, lo siento.
Él se ríe.
Los dos nos miramos durante un segundo, pero apartamos las miradas.
-¿Y de cuáles eres? Me suelen gustar las difíciles, las que si miras a una chica guapa se enfadan, las que si no te fijas en ésa chica tan guapa, hacen algún comentario para que acabes mirándolas, ¿has escuchado "Llueve" de Melendi? Pues mi tipo de chica es la que describe en ésa canción.
-¿Te gusta Melendi?
-Un poco.
-¿Extremoduro?
-No he escuchado nada de ellos, creo.
-¿Qué música te gusta?
-Tranquila, algún día te la mostraré. Pero, ésto..., Una cosa. ¿Recuerdas lo que te decía del tipo de chica que me gusta?- Dice, mientras le da un trago a su cubata.
Yo asiento.
-Ésa clase de chica solo se encuentra una vez en la vida, y no creo que seas tú, así que no, no quería ligar contigo cuando te he ofrecido ir en moto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario