miércoles, 11 de junio de 2014

Capítulo diecinueve: Reina.

Todos nos hemos preguntado alguna vez, en un momento determinado de nuestra vida qué camino coger, qué decisión tomar, qué destino queremos para nosotros mismos. Y todos nos hemos equivocado. Hoy, por fin, tras tantas semanas incomunicada contigo (ya te explicaré todo lo que ha ocurrido), quiero contarte cuál fue mi decisión, si me equivoqué o no te lo contaré con el paso del tiempo, pero al menos hoy te mereces saber que pude escoger entre Carlos y Julián. Pero que elegí ambos caminos, elegí pasear por los dos caminos, por los dos mundos, por las dos sensaciones tan diferentes que cada uno producía en mí. Pero ni siquiera fui yo quien lo eligió así, para ser sincera. Porque a los cinco minutos de haberse ido Julián de mi casa, apareció Aitor.

-¿Qué estás haciendo aquí?- Pregunto en cuanto abro la puerta. Aitor no me cae nada bien; es un mentiroso que se ha inventado que es mi primo.
-Tenemos que irnos. A comisaría. Ha habido una movida increíble, Carlos está allí.- Dice él, preocupado.
-¿Qué ha pasado?
-Julián está en el hospital, compruébalo tú misma. ¿A dónde quieres ir primero?
-Comisaría, necesito una explicación de ésto.- Respondo, y ambos nos subimos a su moto.

Cuando llegamos, Carlos está en la puerta de la comisaría, sentado en un banco, con la cabeza gacha.
Aitor no se acerca a él, me dice que vaya yo, nos deja hablar solos un rato.
-Carlos.- Lo saludo, y él no levanta la cabeza, no me mira.
-Has venido porque te lo ha contado Aitor, ¿no?- Murmura él.
-¿Qué ha pasado con Julián?
Él guarda silencio.
-¿Me lo vas a explicar?- Insisto yo.
Él guarda silencio unos segundos, y por fin me mira.
-Me gustas.- Dice él, por fin.
-¿Qué tiene que ver éso con Julián?
-Mira, voy a ser todo lo sincero que pueda contigo, pero tienes que entenderme, por favor.
Yo asiento.
-Me gustas, pero ésta vez es distinto. Yo siempre me he fijado en chicas preciosas sin ningún fondo, chicas preciosas que no tienen un tema interesante de conversación, chicas que no necesitan que cuiden de ellas porque son lo bastante independientes como para controlarse bebiendo. Chicas a las que les he tenido que suplicar por un beso, chicas a las que he tenido que llevarlas de compras para gustarle yo a ellas, chicas que escuchaban música de fiesta, chicas que sentían que la música estaba hecha para bailarla poniendo cachondo al personal, pero tú, tú eres preciosa a tu manera, frágil como un cristal, interesante, cariñosa (lo sé por la música que escuchas), y por la música que escuchas también sé que tienes una característica muy bonita que te hace ser más especial que todas ellas, Celia; tú escuchas la música, no la bailas, la sientes.
Yo me sonrojo.
-Vale, pero no entiendo qué tiene que ver ésto con Julián.
-Déjame continuar, por favor. Siempre que a mí me ha gustado una chica así, Julián ha estado enmedio. Se ha fijado en las mismas chicas que yo, les ha dado sexo y las ha dejado tiradas, a todas. Las ha conquistado con palabras, con muestras de un cariño falso que las hacía sentir especial a todas. Y cuando ha obtenido lo que quería, las ha dejado. Cuando me enteré de que él iba a tu casa con una rosa para proponerte ir con él en moto, os seguí desde lejos, cuando vi que te llevaba a aquel jardín, dejé de seguiros. Esperé a que volviérais, y recé porque tú no le hubieras dado un beso siquiera, porque él no es merecedor de tus labios, reina. Lo esperé cerca de su casa. Y cuando llegó, empecé a gritarle que contigo no intentara lo que con todas, que si te quería de verdad luchase por ti, que yo me retiraba, pero que no te hiciera lo que a todas. Él me respondió que haría lo que quisiera, que ya estabas en el bote. Le di un empujón y él a mí un puñetazo, entonces le retorcí el brazo, y creo que se lo partí.
Me quedo asombrada. Pasmada.
-¿Estás enfadada conmigo, princesa?- Me pregunta él, serio.
Yo guardo silencio un par de segundos.
Él agacha la cabeza de nuevo.
-Mírame, Carlos, por favor.- Le pido.
Él vuelve a mirarme.
Y yo me lanzo a su boca.
Lo beso como nunca he besado a nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario